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El muestreo biológico

Por Antoni Quetglas

Junto con el listado faunístico de las especies que se capturan en cada estación y la distribución de tallas de la mayoría de dichas especies, el muestreo biológico es una de las principales actividades que se realizan durante la campaña a bordo del buque oceanográfico.

El muestreo biológico nos permite conocer las principales características biológicas de las especies analizadas, como por ejemplo, la talla de primera madurez sexual o la época de reproducción, entre otros. Algunos de estos parámetros son muy importantes a la hora de establecer medidas de gestión que nos permitan llevar a cabo una explotación sostenible de los recursos pesqueros.
Pensemos, por ejemplo, en las tallas mínimas de captura o en las vedas temporales que se establecen a la hora de gestionar dichos recursos. Las tallas mínimas se establecen, básicamente, considerando la talla de primera madurez de una especie, esto es, la talla a partir de la cual la mayoría de individuos están sexualmente maduros y pueden reproducirse (Figura 1A). Si prohibimos que se capturen los individuos por debajo de dicha talla les habremos dado la oportunidad para que puedan llegar a reproducirse y, por tanto, puedan llegar a mantener una población estable.


Figura 1A. Curva de madurez del salmonete de roca (foto pequeña)
señalando la talla de primera madurez o talla a la cual el 50% de la población
es sexualmente madura (aproximadamente 13 cm)

Lo mismo sucede en el caso de la época de reproducción (Figura 1B): una vez conocida ésta, podremos evitar que una determinada especie sea capturada cuando se está reproduciendo.


Figura 1B. Evolución mensual de los diferentes estados de madurez de la misma especie,
donde puede situarse claramente la época de reproducción (en verde individuos sexualmente maduros, desde Abril hasta Junio).

En los muestreos biológicos que llevamos a cabo a bordo del buque oceanográfico se toman, para cada individuo, los siguientes parámetros: la  talla, peso, sexo y estado de madurez sexual. En ocasiones, sin embargo, se anotan más datos como el peso de diferentes órganos (por ejemplo la gónada, el hígado y el estómago) y se toman muestras biológicas que serán analizadas posteriormente (por ejemplo, los otolitos  y los contenidos estomacales). En la mayoría de ocasiones, la determinación del sexo y el estado de madurez requieren el análisis de los órganos internos. Para ello, se realizan cortes longitudinales que dejen al descubierto la cavidad interna en la que se encuentran las gónadas. Esto nos permitirá determinar si estamos ante una hembra, un macho o un individuo indeterminado, es decir, que todavía no ha desarrollado los caracteres típicos de uno u otro sexo. En el caso de machos y hembras, el análisis de las gónadas nos permite determinar, además, el estado de madurez sexual en el que se encuentran. Así, podemos saber si son sexualmente inmaduros, si han empezado a desarrollarse o si, finalmente, se encuentran totalmente maduros y poniendo, o a punto de poner, los huevos.

Como acabamos de ver, la información recogida a partir de estos análisis podrá ser tenida en cuenta a la hora de gestionar la explotación sostenible de los recursos vivos y, por otra parte, utilizada en estudios científicos sobre la biología y ecología de las especies que nos ayuden a comprender la estructura y dinámica de los ecosistemas marinos y sus respuestas a alteraciones naturales (cambio climático) o antropogénicas (pesca).

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